El síndrome de Münchhausen consiste en una simulación repetida de enfermedades físicas, usualmente agudas, aparatosas y convincentes, por una persona que vaga de un hospital a otro en busca de tratamiento. Estos pacientes son capaces de simular muchas enfermedades físicas tales como infarto de miocardio o fiebre de origen desconocido. A veces acaban convirtiéndose en una inacabable responsabilidad para los servicios médicos o quirúrgicos, pero, no obstante, el problema fundamental es el psiquiátrico, mucho más complejo que una simple simulación engañosa de síntomas, y vinculada a graves trastornos emocionales. Los pacientes pueden tener rasgos de personalidad histriónicos, a la vez que son inteligentes y con recursos. Saben como simular una enfermedad con sofisticada habilidad. Se diferencian de los simuladores en que sus mentiras y simulaciones son conscientes, pero las motivaciones para fingir la enfermedad son inconscientes. Son evidentes los sentimientos de culpa. Habitualmente, existe una historia precoz de abuso emocional y físico. Los pacientes parecen tener problemas de identidad, sentimientos intensos, control inadecuado de los impulsos, sentido de la realidad deficiente, episodios psicóticos breves y relaciones interpersonales inestables. La necesidad de que se les preste atención es pareja a la incapacidad de confiar en figuras de autoridad, a las que manipulan. En los pacientes de síndrome de Munchausen el tratamiento rara vez es fructífero. Acceder a las manipulaciones del paciente alivia su tensión, pero provoca una escalada, sobrepasando en última estancia lo que los médicos pueden o están dispuestos a hacer. Enfrentarse al paciente o negarse a sus demandas de tratamiento da lugar a reacciones de enfado que le llevan a cambiar de hospital. El paciente acostumbra a rechazar el tratamiento psiquiátrico. Sin embargo el tratamiento suele reducirse al reconocimiento de la enfermedad y a evitar los procedimientos que impliquen riesgo como la medicación excesiva. Se recomienda confrontar a estos pacientes sin culpabilizaciones ni reproches. El médico debe mantener la condición de enfermedad real, indicando simultáneamente al paciente que si coopera, pueden resolver el problema subyacente. A menudo habrá que implicar a algún miembro de la familia, con quien abordar el problema como una enfermedad, no como un engaño; es decir, no se explica a la familia cuál es el mecanismo preciso de la enfermedad. |
jueves, 22 de julio de 2010
Síndome de Munchausen
Síndrome de Peter Pan
Los adultos que no desean crecer
El Síndrome de Peter Pan hace referencia a los adultos que continúan comportándose como niños o adolescentes y no son capaces de tomar la responsabilidad de sus actos. Personas que se niegan a crecer con una marcada inmadurez emocional matizada por una fuerte inseguridad y un gran temor a no ser queridos y aceptados.
Es más frecuente entre los hombres y generalmente las personas desconocen que lo padecen hasta que alguna situación crítica les hace valorar su forma de comportarse y enfrentar el mundo.
Estas personas se sienten incomprendidas y, como culpan a los demás de todo lo que les sucede, resulta difícil que se den cuenta de su problema.
Síndrome de Wendy

1. concientizar su verdadero problema.
2. aprender a manejar sus patrones de conducta que se han ido consolidando a lo largo del tiempo y sustentan el síndrome.
Síndrome de Cotard
Los pacientes que lo sufren tienen la creencia de que están muertos , que no tienen nervios, ni sangre ni cerebro ni otros órganos, creen que se están pudriendo, incluso dicen oler como se pudre su carne. Se perciben como muertos vivientes o zombies. Otras veces creen ser inmortales aunque solo sean piel y huesos. Creen ser muertos vivientes. Los aquejados con este síndrome tienen delirio nihilistico o de negación. Comienzan con la negación de la existencia del exterior y llegan luego a negar su propia existencia. Se aíslan del mundo.
Principales síntomas del Síndrome de Cotard:
- Creencia que no existe su cuerpo. Es un delirio el paciente cree estar viviendo algo de forma real cuando solo se da en su imaginación
- Creencia que se están quedando sin sangre.
- Pensamientos negativos
- Creencia que ya están muertos- Con delirios olfativos ellos incluso huelen que se están pudriendo
- Creencia que los gusanos están bajo su piel
- Creencia que son inmortales
- Creencia que se están descomponiendo
- Creencia que no tienen órganos internos.
- Analgesia o ausencia de dolor
- Automutilaciones
Se desconoce con certeza qué provoca el síndrome de Cotard, aunque aparece relacionado con la depresión y con la esquizofrenia. Habitualmente aparece de forma repentina. Se han descrito diversos niveles del síndrome de Cotard, desde síndrome parcial a síndrome completo.
Algunos investigadores han visto con las técnicas de neuroimágen , algunas lesiones que afectan al procesamiento visual. La terapia TEC (terapia electro convulsiva) suele producir mejorías en todos los pacientes al incrementar el flujo sanguíneo en zonas del cerebro como la corteza frontal, los ganglios basales, o el tálamo.
Caso de Síndrome de Cotard
Los Psiquiatras Eduardo Castrillon y Boris Guitérrez de la Universidad del Valle presentan un caso del síndrome de Cotard:
- Paciente mujer (a la que daremos el nombre de “Laura”)
- Edad 48 años
- Estado civil: Lleva viuda desde los 24 años.
- Lugar de residencia: Laura ha vivido en los Estados Unidos y en Colombia.
- Trastornos del estado de ánimo: Laura durante su estancia en los Estados Unidos sufrió varios episodios depresivos recurrentes, fue tratada con distintos antidepresivos. Al perder su trabajo la paciente presenta síntomas depresivos, insomnio recurrente, incapacidad para sentir placer, ansiedad, sentimiento de culpa y minusvalía.
- Después aparecieron las ideas suicidas, hubo varios intentos de suicidio (cortes superficiales en las muñecas). Al parecer al darse cuenta de que no era capaz de suicidarse aparecieron otros síntomas.
- A partir de ese momento, Laura tenía la creencia de ser una muerta viviente, se veía como una zombie. Laura pensaba que sentirse así era un castigo divino por haber intentado suicidarse. Laura comenzó a desarrollar alucinaciones olfativas, decía que su cuerpo se estaba pudriendo y ella lo olía. Decía sentir un cosquilleo bajo la piel como si los gusanos la estuvieran devorando.
- Al ser consciente de que estaba muerta dejo de comer, porque decía que “los muertos no comen”, esto provocó un drástico descenso de peso. Se le realizaron estudios de neuroimagen para detectar si había algún problema cerebral, pero todos dieron negativos.
- A ser un caso extraño y no haber muchos casos descritos en en mundo no se sabía bien que tratamiento ponerle a la paciente. Algo había que hacer, el descenso de peso era preocupante. Se comienza a tratar a Laura con distintos medicamentos antipsicóticos (como Prozac , flouxetina).
- Pasaron unos meses y aparentemente no había señales de mejora. Se recurrió a una herramienta terapéutica, la terapia electro convulsiva a fin de incrementar el flujo sanguíneo en su cerebro. Después de 6 sesiones, los delirios comenzaron a controlarse hasta llegar a desaparecer.
Síndrome de Estocolmo
El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía. Según la corriente psicoanalítica el síndrome de Estocolmo sería entonces una suerte de mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía, de agrado por su secuestrador. El síndrome ha sido llamado de este modo desde el robo del banco Kreditbanken en Norrmalms (Estocolmo), Suecia, que transcurrió desde el 23 al 28 de agosto de 1973. En este caso, las víctimas - tres mujeres y un hombre - defendieron a sus captores incluso después de terminado su secuestro, que duró seis días. Mostraron también una conducta reticente ante los procedimientos legales. Se dice incluso que una de las mujeres secuestrada se habría comprometido con uno de los captores. El término fue acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de la policía durante el robo, al referirse al síndrome en una emisión de noticias. Fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo.
De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, el Síndrome de Estocolmo es más común en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso, tal es el caso de: rehenes, miembros de secta, abuso psicológico en niños, prisioneros de guerra, prostitutas, prisioneros campos de concentración, víctimas de incesto, y violencia doméstica. |
martes, 6 de julio de 2010
Tratar con personas difíciles
La técnica del «disco rayado» es un gran truco para cuando nos encontramos con alguien que empieza a ser demasiado persistente y con el que no ha funcionado ningún otro método de disuasión. (Quizá cuando tenemos que parar los pies a un vendedor demasiado entusiasta o a alguien que está demasiado interesado en nosotros en el ámbito personal.) La técnica consiste simplemente en repetir la misma frase una y otra vez, independientemente de lo que diga el otro. Por ejemplo:
-Estamos instalando ventanas con vidrio doble en la casa que está al final de la calle y...
-No estoy interesado, gracias.
-A usted le haríamos un precio especial, puesto que ya estamos trabajando en la zona.
-No, gracias, no me interesa.
-Sería una buena inversión para su propiedad.
-No me interesa -y cierra la puerta.
Cuando haya repetido la misma frase tres veces, el vendedor probablemente ya se habrá dado cuenta de que realmente no está interesado. Como persona asertiva, ha de aceptar el hecho de que él tiene derecho a pedirle que considere su oferta, pero usted también está en su derecho a decir que no.
domingo, 13 de junio de 2010
El detector de mentiras
> El autocontacto: a menos que topes con un mentiroso profesional y desvergonzado, el autor del "crimen" no suele tener la conciencia tranquila. Por eso, durante su recital se tocará la cara más que de costumbre. Se pondrá la mano en la boca, como si quisiera impedir que las palabras salgan, se tocará la nariz (¿para impedir que se alargue?) y podrá pasarse la mano por el cabello o acariciarse nerviosamente la barbilla…
> No se está quieto: se aguanta sobre una pierna y luego sobre la otra, se balancea, no para de cruzar y descruzar las piernas, su pie parece que lleva el ritmo… En pocas palabras, tiene prisa: ¡quiere salir corriendo lo más rápido posible!
> ¡Juego de manos, juego de villanos!: el mentiroso las esconde tras la espalda, las mete en los bolsillos o las mantiene ocupadas jugando con las llaves, con un bolígrafo… Según Gordon R.Wainwright, especialista de comunicación, el hecho de exponer las palmas de las manos es un gesto bastante corriente entre los mentirosos. Contrariamente a su primer significado, la impotencia, este gesto pretende ganarse la simpatía de su interlocutor.
El lenguaje de la seducción
> El efecto espejo: cuanto más cercanas son las personas o desean serlo, más harán eco de los movimientos del otro. Así, nos sorprendemos al cruzar una pierna, al frotarse el ojo o a ponernos bien el cabello cuando el interlocutor hace lo mismo. Si nos inclinamos hacia él y hace lo mismo: ¡bingo! Es buena señal.
Al contrario, si retrocede en su asiento, desgraciadamente muestra que se desinteresa de la conversación y de ti…
> Alarde amoroso: los especialistas destacan que, igual que los animales, los hombres y las mujeres adoptan ciertos gestos que invitan a ir más allá…
Durante una conversación con un hombre, una mujer no será forzosamente consciente de que acerca los brazos a su cuerpo y de que se inclina hacia delante para destacar su escote o ajusta su top para descubrir mejor su pecho. Por su parte, el hombre enviará una señal de abertura si está sentado con las piernas abiertas, los pulgares en los bolsillos y los puños relajados.
> Los movimientos de la cabeza: para animar una conversación y mostrar tu atención, mueve suave y regularmente la cabeza. Una ligera inclinación hacia el lado basta para indicar tu compasión e interés.
El lenguaje de los gestos
> La cara: después de los ojos, es la parte más expresiva del cuerpo. Para mostrar que estás contenta por un encuentro, enviamos un mensaje positivo sonriendo. Atención, no ofrezcas una sonrisa exagerada que pueda ser percibida como forzada. Así que guarda la boca cerrada.
> Los ojos: establecemos un contacto visual franco y directo. Una mirada demasiado fija y larga, puede ser interpretada como una amenaza o una necesidad de imponer superioridad. Huidiza o hacia el suelo, es percibida como un signo de sumisión, de debilidad o de hipocresía.
> El apretón de manos: Un ejercicio delicado que practicarás mirando a tu interlocutor a los ojos. Lo preferimos dinámico, firme y breve para mostrar que somos francos, que tenemos carácter y que somos eficaces. En cambio, evitamos los apretones de manos flojos, que denotan, para el 66% de las personas, una falta de carácter. En cuanto a las manos sudorosas, traicionan la ansiedad y el nerviosismo. Cuando se desea mostrar compasión o reconocimiento, se alarga el contacto.
> La postura ideal: muy derechos en el asiento, sin cruzar los brazos ni las piernas (son signos de cierre, incluso de rechazo) y haciendo frente al receptor. Sentados de lado, indicamos que no nos sentimos a gusto. Podemos poner las manos sobre las rodillas, sin mostrar las palmas, un gesto que traiciona la sumisión o la impotencia; y no cerramos los puños, para no mostrar agresividad.
Respetamos el territorio del interlocutor, así evitamos hablarle demasiado cerca o poner las manos o los antebrazos sobre su mesa. Una distancia de 60 cm es adecuada.
¿Qué esconden nuestras manías?
Si no tomo mis 4 cafés diarios, no me siento bien. ¿Qué revela este hábito?
► Poca confianza en si mismo
Explicaciones:
Un consumo excesivo de café revela la necesidad de estar constantemente estimulado para vencer la ansiedad y el miedo. En general, a los adictos al café les suele faltar confianza en si mismos y buscan dinamizar su propio Yo con la cafeína.
¿Porque mi pareja pierde siempre las llaves?
► Porque tiene miedo del futuro
Explicaciones:
Alguien que pierde sistemáticamente sus llaves siente ansiedad, tiene miedo de afrontar el futuro, no se siente capaz de resolver sus problemas por si solo y delega sus responsabilidades a otra persona: la que encontrará las llaves o los que comparten su vida.
En cuanto tengo una hoja delante, no puedo evitar hacer garabatos, dibujos… sobre todo en el lado derecho de la hoja. Esta manía significa:
► Un deseo de comunicar sus emociones
Explicaciones:
El significado de los garabatos varía en función de su situación en la hoja. Si los haces en el centro de la hoja eres más bien extrovertido, en el lado izquierdo, te asusta el futuro, a la derecha necesitas comunicar tus emociones, en la parte inferior de la hoja, tienes más bien los pies en la tierra.
Mi amiga Laura se lava a menudo las manos, esta manía traduce:
► Un rechazo de las experiencias de la jornada
Explicaciones:
Al lavarse a menudo las manos se rechaza la forma en que nos ha afectado la vida. Intentamos liberarnos de lo que hemos vivido durante ese día.
Mi compañera de la oficina mastica chicle continuamente. ¿Qué esconde?
► Un rechazo de actuar
Explicaciones:
En general las personas que mastican chicle a menudo evitan tomar decisiones.
Añadir sal de forma sistemática en el plato antes de haberlo probado no es bueno para la salud pero además es un signo de:
► Afirmación de su lado masculino
Explicaciones:
El gusto por la comida muy salada traduce un deseo de aumentar su lado masculino. Sin embargo el gusto por lo dulce revela un deseo de ser querido o un sentimiento de no ser digno del amor.
Si me muerdo las uñas es porque:
► Estoy nerviosa
Explicaciones:
Morderse las uñas expresa una cólera reprimida, una interiorización de la frustación.
Durante una reunión, en una cita, en el restaurante... suelo enroscarme una mecha del pelo con los dedos, ¿Por qué?
► Intento aumentar mi poder sobre la persona que tengo en frente
Explicaciones:
Enroscarse el pelo con los dedos traduce el deseo de "liar" a la otra persona, y por tanto de tener el poder sobre ella. Al actuar de este modo se desea aumentar la fuerza personal.
Mi madre es súper maniática, no puede parar de ordenar. Esta obsesión por el orden revela:
► Miedo a la muerte
Una persona que ordena sin parar necesita controlar todo. Cree que si todo está perfecto, su vida no estará en peligro.
Cuando hablo con una amiga no puedo evitar cogerle el brazo, ¿Porqué?
► Porque quiero tener una relación más profunda con ella
Las personas que tocan a su interlocutor durante una conversación sienten la necesidad de acercarse a él o ella, porque tienen la impresión que su relación no es lo suficientemente profunda.
Un bolígrafo, un mechero, ... no puedo evitar tocar todo lo que tengo a mano. Significa que:
► Tengo la impresión de no ser comprendida
Esta manía de toquetear y jugar con los objetos traduce a menudo la frustación de no ser comprendido o el deseo de que sus ideas sean aceptadas. Pero también puede revelar un profundo aburrimiento.
Muchas de nosotras vamos a menudo al baño. Esta manía particularmente femenina manifiesta:
► Un miedo al cambio
Hacer pipi cada 5 minutos significa sentir una cierta ansiedad con respecto a los cambios emocionales, físicos o materiales, un sentimiento de inseguridad.
lunes, 1 de febrero de 2010
La adolescencia urbana occidental

La cultura es un factor importante en todos los ámbitos del desarrollo del individuo, siendo más influyente en las etapas más difíciles, como puede ser en la adolescencia; etapa del desarrollo del ser humano que sigue a la pubertad y en la que se producen una serie de cambios físicos y psicológicos. La cultura al igual que la sociedad cambian en una línea temporal en la que se influyen mutuamente.
Antiguamente, era habitual un período de adolescencia acortado debido a la entrada temprana al mundo laboral y familiar, aunque con una preparación y educación en menor grado. Es decir, ya el individuo adolescente que comenzaba a trabajar o formaba una familia aunque no fuera deseada ni buscada, ya se consideraba una persona adulta.
En la actualidad, los adolescentes son adultos biológicamente pero no son reconocimos como adultos socialmente; por ello el período de la adolescencia cada vez es más largo, debido a factores como: la prolongación de la enseñanza obligatoria, mayoría de edad para comenzar a trabajar seguido de un notable desempleo y la demora del matrimonio y la independencia del hogar familiar, entre otros. Por tanto, el adolescente tarda en tomar conciencia de unas responsabilidades que le ayudarían en el paso de la adolescencia, a la pubertad y madurez.
Nuestra cultura es una de las pocas que no cuenta con ritos específicos de iniciación o transición de la pubertad a la edad adulta. Por un lado, hay otras culturas de determinadas tribus, en la que la realización de determinados rituales marcan el paso de la adolescencia a la adultez. Sin cabida de una línea temporal para vivir los cambios psíquicos de la propia adolescencia. Y por otro lado, hay culturas de determinados pueblos en los que los rituales dependen de la educación. Es decir, los pueblos que educan para la interdependencia social, identificarse con linajes o clanes, utilizan ritos de pasaje ala adultez como un proceso de sociabilización. Mientras que aquellos que educan para la independencia, identificarse sólo con la familia, no participan en ceremonias de este tipo.
Influencia de los medios audiovisuales en la adolescencia

Los medios de comunicación están notablemente presentes en el desarrollo del individuo, pudiendo ser importantes las repercusiones de los medios en la adolescencia.
Los medios no renuncian a su influencia sobre actitudes, valores y creencias, prejuicios, fantasías individuales (lo que quiero hacer) que engloban ideales sociales (altruismo) e ideales profesionales.
La publicidad tiene como objetivo estimular el deseo y la necesidad de consumir, y los niños y jóvenes representan una importante cuota de mercado. La influencia de la publicidad en los niños es muy fuerte, y puede considerarse como un instrumento peligroso, ya que crea apetencias y necesidades que no se corresponden con la
Con respecto a los hábitos de consumo, en el consumo de drogas legales e ilegales en todas las culturas, la publicidad ha influido mucho en las películas, incluso en contra de las drogas; pero eso no implica que al adolescente el consumo de drogas no le parezca natural. Y por otro lado, con el tabaco se influye de manera directa con los anuncios o de manera indirecta, presentado modelos de prestigio que fumen en algún momento de la película; y en ambos casos hay procesos de identificación más fuertes cuantos más jóvenes son los adolescentes.
Luego con la comida, la comida basura desplaza a la comida tradicional y nos enseñan a comer indirectamente en costumbres que vemos en otros países. La publicidad también influye de forma importante. Se ha demostrado que de los miles de anuncios que ven los niños al año en la televisión, dos terceras partes son sobre alimentos con elevado contenido en calorías, grasas, colesterol, azúcar y sal. Y que por cada hora que aumenta viéndose
El autoconcepto y autoestima en la adolescencia

El Autoconcepto representa el conjunto de características o atributos que nos definen como individuos y nos diferencian de los demás. Para construir un autoconcepto, los individuos ponen atención en la retroalimentación que reciben en sus asuntos cotidianos que muestran sus atributos, características y preferencias personales.
La autoestima, supone una valoración de nuestro autoconcepto, y por tanto un proceso de construcción social, al depender de cómo nos evalúan los demás para evaluarnos nosotros mismos.
El autoconcepto presenta varios componentes como los siguientes: el Yo ideal y el Yo posible. El primero se caracteriza por aspectos idealizados como quién le gustaría ser al adolescente; mientras que el segundo supone quién le gustaría ser a partir de quien es.
El autoconcepto puede ser difuso a partir de los conflictos entre el yo ideal y el yo posible, a partir de las Diferencias entre las expectativas y la realidad; que consisten en la medida en que podemos alcanzar el yo posible, y el grado en que este refleja el yo ideal. Es decir, la discrepancia es la medida de la desadaptación. Ya que cuanto más conflicto haya en el autoconcepto más difícil resulta adaptarse para interactuar con los demás y todo lo que eso implica, repercutiendo también en la autoestima.
La autoestima posibilita al adolescente una mejor entrada en la vida adulta con un desarrollo psíquico y emocional óptimo. Determinan la autoestima las relaciones con los padres: su apoyo y afecto propiciarán una alta autoestima en el adolescente, mientras que la excesiva crítica y exigencia, propiciará una baja autoestima, como también las enfermedades. También influye la relación con los iguales, cuánto más popular sea el adolescente por detalles o características que el considere que son bien valoradas por sus iguales, más alta será su autoestima al igual que con un alto rendimiento escolar. Influyen factores como las diferencias de género: en los varones, habilidad deportiva y sentimiento de eficacia. Y en las mujeres la calidad de sus relaciones interpersonales y su atractivo físico.
No obstante se produce un descenso de la autoestima al inicio debido la influencia familiar en el adolescente y cambios intensos físicos, que pueden provocar insatisfacción en el adolescente que los sufre, cambios en el contexto escolar y el inicio de relaciones sexuales y la búsqueda de pareja.
Desarrollo de la autoestima en la adolescencia

La autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los adolescentes experimentan positivamente cuatro aspectos:
· Vinculación: resultado de la satisfacción en el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes.
· Singularidad: resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades.
· Poder: consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa.
· Modelos o pautas: puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios
La evolución de la identidad en la adolescencia

La identidad se define como la toma de conciencia del papel en la sociedad, es decir una relación óptima entre una coherencia cognitiva de ese papel en sociedad que aporte estabilidad; la conciencia de existir y sentirnos los mismos. Es decir, el yo estable en el tiempo como el recuerdo de esa identidad, la sensación de que seguimos siendo la misma persona. Sin embargo, en la adolescencia se producen cambios de identidad, en los que influyen factores como pueden ser los componentes recibidos y elegidos del entorno social y cultural. Por ejemplo, según el género, los chicos comparten componentes ideológicos y las chicas componentes interpersonales.
Según el estatus de identidad, este se define en función de dos dimensiones: crisis y compromiso a partir de varios tipos de identidad:
Una identidad moratoria: el adolescente presenta una crisis por lo que no hay compromiso, y experimenta roles diferente con un elevado nivel de ansiedad, se muestran indecisos y flexibles además de compartir algunas de las características positivas de los sujetos en logro.
Identidad difusa: crisis de identidad, con altos niveles de ansiedad con compromisos efímeros con escaso autocontrol, baja autoestima y autonomía, posibles trastornos psicológicos, son conformistas e influenciables y presentan probabilidades de un Mayor consumo de drogas
Identidad lograda: si hay crisis y compromiso pero presenta una estabilidad personal con una imagen pública y privada relativamente coherente, y un sentido de propiedad de las decisiones tomadas. Sujetos maduros y autónomos que muestran baja ansiedad y escasos estados emocionales negativos, son cooperativos e interesados en los demás, y niveles avanzados de desarrollo moral
Identidad hipotecada: no hay crisis y si hay compromiso. Puede considerarse el atajo para la identidad pues las creencias y objetivos han sido modelados por otros, sin ser el individuo. Por ejemplo: el adolescente quiere estudiar medicina porque su padre es médico. Se muestran conformistas, convencionales y rígidos, escasa ansiedad Relaciones estereotipadas con dificultades para establecer relaciones de intimidad. Obedientes y dependientes de los padres con un menor consumo de drogas.
El papel de la familia en la identidad adolescente

No todas las familias favorecen por igual la autonomía de los hijos al llegar la adolescencia. Los resultados de una investigación de Elder, manifiesta que los padres parecen más autoritarios que las madres; las madres son más democráticas, igualitarias y permisivas que los padres. Estos modos de disciplina se relacionan con la probabilidad de sentimientos de rechazo de los padres por parte de los adolescentes.
Respecto a la relación entre esos tipos de disciplina y el desarrollo de la independencia, Elder refiere una mayor frecuencia de adolescentes con conducta independiente entre hijos de padres democráticos y permisivos, que entre los de padres autocráticos.
Las diferencias entre familias constituyen precisamente uno de los problemas que el adolescente ha de afrontar en la búsqueda de su independencia. Las frecuentes discrepancias al respecto entre padre y madre, e incluso las inconsistencias de cualquiera de ellos contribuyen a la inseguridad del adolescente respecto al modo de la independencia socialmente aceptable.
El momento de la pubertad influye en las reacciones recíprocas entre padres e hijos, al menos entre los varones. Es decir, a medida que se acerca la pubertad disminuyen las explicaciones que sus padres tienen con el hijo, la interacción en el seno de la familia se vuelve más rígida, disminuye la deferencia del hijo hacia la madre, y se multiplican las interrupciones de su conducta por la intervención paterna. A partir de entonces, mejora la relación con los padres. Sin embargo a lo largo de la adolescencia, el hijo interrumpe cada vez más a los padres y les aporta menos explicaciones acerca de su vida.
No obstante, la edad adolescente no siempre culmina en la adquisición de la independencia, con pautas evolutivas diferentes en hombres y mujeres. Esta independencia puede tardar en alcanzarse a partir de factores sociales y personales; así como que hay adultos que siguen siendo adolescentes. Conocido dicho hecho, como la perpetua adolescencia, caracterizada en el individuo por sentimientos de inferioridad, incapacidad en la toma de decisiones, comportamiento irresponsable, etc, promovido por una madre con las siguientes características: clase media, educación superior, totalmente interesada en ser una madre competente que quiere formar un hijo perfecto, con un marido ocupado periféricamente en los hijos.