domingo, 19 de abril de 2009

Trastornos psicosomáticos en los niños

Estos trastornos afectan al cuerpo, pero la causa es psicológica.

Suelen observarse en aquellos "niños" que tienen un importante sentimiento de abandono o que lo viven así (niños adoptados, niños que viven muy mal la llegada de un hermanito,...). Al no poder reclamar directamente ese afecto que tanto necesitan, lo expresan a través del cuerpo, esperando así "inconscientemente" obtener dosis suplementarias de atención y afecto.

Siempre se observa un beneficio secundario que comporta el padecer esa dolencia.

No deberá infravalorarse esa molestia, pues él lo desconoce conscientemente, así como tampoco inflar esa dolencia. Se intentará dar al niño ese afecto , y no estaría de más consultar a algún especialista infantil. Este orientará sobre el significado de ese síntoma psicosomático y el por qué de no ser otro.

El adulto ante un conflicto aumenta su tensión; ésta puede llegar a manifestarse a nivel corporal mediante la aparición de una enfermedad. En el niño esto se produce con mucha más fuerza.

Muchos trastornos psicosomáticos tienden a surgir en edades específicas, ya que se relacionan con la maduración del funcionamiento de determinados órganos y con el desarrollo psicológico. Suele afectarse el órgano más débil. Por ej.:- eccema (8-24 meses) , dolores abdominales (alrededor de los 3-4 años), asma (alrededor de los 5 años), cefalea (alrededor de los 6-7 años)....

Pueden agruparse según el área del cuerpo afectada:

- referentes al aparato respiratorio ...asma

- referentes a la piel: ...eccema

- referentes a la cabeza: ...cefalea ...migraña ...anginas de repetición ...otitis de repetición

- otros: ...dolores abdominales.

A continuación veremos algunos de ellos.

ASMA INFANTIL:

Hay un componente somático y otro psicológico. Hay un agente que causa la alergia, y otras veces ese agente está ausente y también se desencadena la crisis.

Y algo ocurre de forma general: el niño padece la crisis en presencia o ausencia de una misma persona, en un mismo lugar o circunstancia, sin que ello tenga nada que ver con el agente alérgico.

La separación del medio familiar suele mejorar las crisis.

Suelen desaparecer muchas afecciones de este tipo con la pubertad.

Se hace necesaria la consulta a un profesional, ya que si se observa un importante componente psicológico y se da exclusivamente tratamiento físico, puede resultar un fracaso.

El psicólogo revisará que ocurre con las relaciones familiares, los factores que desencadenan la crisis,...e incidirá sobre ello.Los tratamientos, pues, deberán ser mixtos (médicos y psicológicos) y se valorará en cada caso el tipo de terapia.


ECCEMA:

Las manifestaciones cutáneas tienen tanto orígenes fisiológicos como psicológicos. La piel es la barrera entre el mundo interior del individuo y el exterior.

Suele afectar a niños más bien sumisos, sensibles y muy ansiosos. Esa ansiedad, por una "predisposición congénita" se expresaría mediante el eccema.


CEFALEAS:

Es difícil distinguirlas de las migrañas.

También aparecen frecuentemente en niños de edad escolar. Tanto su aparición como su desaparición es repentina.

Suele responder a un mecanismo psicológico que lleva a "no poder pensar", pues le envuelve alguna situación, para él desagradable, de la que no puede escapar (ej. separación de los padres,...).


DOLORES ABDOMINALES:

Entre los 7 y 9 años los niños se quejan de esta dolencia con mayor frecuencia que en otras edades.Se acompaña de vómitos, de "un mal comer".
Es la queja más frecuente
dentro del grupo de estos trastornos.


ALOPECIA:

En el historial de los niños que sufren alopecia suele encontrarse algún hecho traumático que les ha supuesto la pérdida, real o simbólica, de algo.
La psicoterapia no suele ser suficiente para que el pelo se vaya repoblando, hace falta tratamiento médico básico.




Trastorno de la alimentación en los niños

COLICOS IDEOPATICOS DEL PRIMER TRIMESTRE:

Suelen aparecer en el recién nacido poco despúes de volver de la clínica.
Es "un sufrimiento digestivo" que aparece despúes de la toma de alimento o durante la misma; el niño romperá a llorar de forma brusca, moviéndose y encogiendo las rodillas sobre su vientre.

Posibles causas:

- por parte del neonato, la tendencia a la hipertonicidad (sus tensiones internas quedan reflejadas en su cuerpo de este modo) en los músculos de su cuerpo (los del abdomen son uno de ellos).

- y, por parte, de la madre que se muestra excesiva y angustiosa al interpretar ese llanto del bebé como hambre, sobrecargando de ese modo su aparato digestivo y aumentando así las causas de la tensión.

Suele desaparecer al 3er mes, quizás porque el bebé encuentra otras vías de descarga a sus tensiones.

Puede encontrar alivio con el movimiento de mecerlo o acunarlo, con el contacto de la madre y con el chupete.


VOMITOS PSICOGENICOS:

Son aquellos vómitos que acompañan a reacciones emocionales intensas o a alguna conducta de oposición.


ANOREXIA NERVIOSA DEL SEGUNDO TRIMESTRE:

Suele aparecer durante el 2º Semestre, frecuentemente entre los 5 y 8 meses. Puede aparecer bruscamente o de forma progresiva.

El niño muestra rechazo (actitud de oposición) o desinterés por la comida (deja que su madre "se la embuche").
Puede surgir como algo reactivo al cambio de alimentación, al destete que se suele iniciar sobre la edad indicada; ello acompañado de una actitud de acoso por parte de la madre, que se angustia al ver que el niño no come y aún se obsesiona más con el tema.

Entonces, para el niño, la comida deja de ser la simple ingesta de alimento para pasar a ser un episodio de angustia de la madre que traspasa al niño, la cual pierde la disponibilidad para ello y recurre a cualquier técnica (chantaje, amenaza,...) para lograr introducir en la boca del niño algo de comida.

No forzar el apetito del niño. Hacer una valoración de las actitudes y circunstancias que rodean a cada acto de comer para poder reorientar la situación, y tranquilizar a la madre.


PICA:

Trastorno raro, consistente en ingerir sustancias que no son propiamente alimenticias: cabellos, tiza, hojas, insectos,...Suele observarse en casos de retraso mental, o unido a cuadros de enfermedades mentales graves (esquizofrenia, autismo,...)


RUMIACION O MERICISMO:

Trastorno raro o poco frecuente, que consiste en regurgitar el alimento ingerido, volviéndolo a masticar para volverlo a engullir. Suele aparecer durante el 1er año de vida. Es un trastorno potencialmente grave.

Se hará necesario acudir a un especialista de la salud para establecer un diagnóstico diferencial entre alguna patología orgánica (hernia de hiato, infecciones del tracto intestinal,...) y algo mucho más de tipo psicológico.



Trastornos de sueño en el lactante

Aunque estos trastornos son, generalmente, "benignos" no deben ser subestimados, pues pueden ser inicio de trastornos de mayor amplitud.Hay variaciones importantes en cuanto al nº de horas de sueño que un bebé necesita: suele ser alrededor de 17 horas, y al final del año de unas 15 horas.

Durante los 3 primeros meses, las interrupciones nocturnas suelen ser frecuentes hasta que poco a poco vayan estabilizándose sus ritmos de sueño.

- Se evitará sobreestimular al bebé durante la vigilia, sobre todo, en momentos cercanos a la hora de dormir.

- Se cuidarán las condiciones externas: luz, ruidos, calor,...

- Y la madre, con sus cuidados "arropará" afectivamente al niño para que éste pueda abandonarse al sueño sin miedos.

El trastorno, propiamente hablando, más común es aquel en el que el bebé duerme períodos de corta duración, seguido de despertares frecuentes, con lloros. Ello altera la vida familiar de forma importante.

Para poder incidir sobre este trastorno, habrá que revisar qué hace el bebé durante el día pues, generalmente, en la mayoría de estos casos se dan condiciones poco favorables para que se establezca un adecuado período de descanso.

PROBLEMAS AL ACOSTARSE:

El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.

Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.

Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:

- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.

- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.

- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.

- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.

DESPERTAR A MEDIANOCHE:

Si se produce de manera ocasional, no constituye ningún problema; sí lo será en el momento en que se convierta en un hábito.

El bebé que se despierta a medianoche porque está mojado, tiene hambre o le duele algo no se le puede, en absoluto, ignorar y habrá que proceder como convenga.

Si el niño es ya mayor deberá observarse el motivo que siempre envuelve a esas interrupciones del sueño (a quién llama, qué pide, respuestas que obtiene,...), y con esta información establecer un plan que podrán establecer los propios padres o con ayuda del especialista infantil.

TERRORES NOCTURNOS

Cuando hablamos de terrores nocturnos no nos referimos a sueños que producen miedo, sino a etapas del sueño en las que al niño le cuesta pasar del sueño profundo al superficial.

El niño no los recuerda, y poco se puede hacer para ayudarle durante ese terror; se esperará a que acabe, abrazándolo y calmándolo hasta que vuelva a la realidad.

En principio, no son algo significativo. Sí sería conveniente acudir al especialista, si se dieran con mucha frecuencia y/o se convirtieran en algo muy molesto.

PESADILLAS

Se trata de reacciones de miedo ante los sueños desagradables; estas reacciones pueden llegar a ser aterradoras. Normalmente, responden a sentimientos de inseguridad, preocupaciones, miedos,...

Lo mejor es despertarle y tranquilizarle. El niño recordará su sueño.

Durante el día, puede hablarse sobre ese sueño, con el fin de ir calmando esos miedos.

Aparecen con mayor frecuencia en niños inseguros y ansiosos, que se preocupan mucho por las cosas.

SONAMBULISMO

El niño, sin despertarse, se levanta de la cama y deambula por la casa.
Se trata de una alteración del sueño, donde los mecanismos encargados de la relajación y la inmovilidad que, normalmente, se produce durante el sueño, son inmaduros y no actúan.

Suele mejorar espontáneamente, aunque cabe la posibilidad de tratamiento médico.

INSOMNIO

Es la dificultad de conciliar el sueño o, de que una vez conciliado, el niño se despierta y no puede volver a dormirse

Habrá que descartar si se está tomando alguna mediación que pueda estar provocándolo.

A partir de esta eliminación, será conveniente valorar de forma más profunda las circunstancias individuales que rodean al niño en cuestión, y establecer un tratamiento.

La heroica historia de la buscadora de huntington (enfermedad de huntington)



De 1872 a 1993 no se sabía prácticamente nada de la enfermedad de Huntington, excepto que era genética. Hoy en día, sin embargo, hay más de 100 trabajos dedicados exclusivamente al gen que la provoca, un único gen entre las decenas de miles de genes que componen el genoma humano.

Lamentablemente, todavía no se conoce una cura para la enfermedad. Pero si se ha adelantado tanto en tan pocos años se lo debemos a una única mujer, la protagonista de la heroica historia que pretendo contaros.

La enfermedad de Huntington, a grandes rasgos, tiene un proceso que dura un par o tres de décadas, en las que el afectado va perdiendo las facultades intelectivas y sufre espasmos de los miembros, depresión profunda, alucinaciones ocasionales y delirios. Es la primera enfermedad genética humana totalmente dominante que se ha descubierto.

el olor


nadie huele bien a todo el mundo; depende de quién olfatea a quién, lo afirmaron Claus Wederkind y Sandra Füri en su trabajo de 1997 Body odour preferences in men and women: do they aim for specific MHC combinations or simply heterozygosity.

Realizaron el siguiente experimento. Pidieron a 4 hombres y 2 mujeres que durante 2 noches vistieran cada uno una camiseta de algodón, sin usar ni perfume ni desodorante. A continuación, entregaron las camisetas a 125 hombres y mujeres que olieron sistemáticamente estas camisetas sudadas, que las clasificaron según lo atractivo que les resultaba el olor.

El sorprendente resultado fue que las mujeres prefieren en mayor proporción (o les desagrada menos) el olor corporal de los miembros del sexo opuesto genéticamente distintos a ellos.

La agresión indirecta "en la mujer"



La agresión indirecta consiste en calumniar, en chismorrear, en difundir rumores malignos, en establecer estrategias y alianzas contra terceros que dejarían a Terminator patidifuso.
En definitiva, la violencia masculina deja señales claras y evidentes en forma de hematomas; la femenina provoca hematomas psicológicos más profundos que son difíciles de detectar y de medir, y por tanto castigar. Existen muchas formas de agresión más dolorosas y eficaces que un puñetazo, y lo más probable es que te ahorres una temporada entre rejas si las empleas.

Insisto en aclarar que tanto los hombres como las mujeres son duchos en el empleo de estas formas indirectas de agresión; todos somos animales políticos. Pero el caso de la mujer es especial, pues ella debe evitar los deslices físicos en mayor medida: no sólo le perseguiría la justicia, sino que sufriría una estigmatización social y cultural que no se da con tanta intensidad en los hombres. Vuelve a hablar Angier:

¿las mujeres son tan violentas como los hombres?



Kaj Björkqvist, de la Turku Akademi de Finlandia, ha llevado a cabo comparaciones interculturales de niños de Europa, Norteamérica, Oriente Medio y Asia. Las conclusiones son reveladoras: todos los niños pequeños son físicamente agresivos, y antes de cumplir los tres años de edad no existen diferencias significativas entre los dos sexos en este aspecto.

A partir de entonces, cuando los niños comienzan a hablar y a reflexionar, la sociedad empieza a ser cada vez menos tolerante con las muestras de agresión física. Una patada o un manotazo son duramente reprobados. A los niños se les ofrece la posibilidad del diálogo antes de llegar a las manos. Si el comportamiento agresivo persiste en la pubertad, éste incluso se cataloga de patológico. Lo relevante es que esta reeducación de la innata tendencia a la violencia física es especialmente coercitiva en el sexo femenino.