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viernes, 30 de octubre de 2009

Combate el estrés durante el embarazo




Durante el embarazo suelen presentarse una serie de conflictos, con la rutina de cada día y los agobios que pueden producir estrés a la futura madre.

Si ese extrés es intenso o se prolonga, puede perjudicar la salud de la embarazada y la del bebé. Según estadísticas, las mujeres que presentan niveles altos de estrés durante el embarazo tienen más posibilidades de tener partos prematuros.

Para combatirlo lo primero es averiguar qué lo provoca. La causa más frecuente es el trabajo. Si antes del embarazo la mujer ya estaba agobiada, ahora esta sensación se puede incrementar.

Otro detalle a tomar en cuenta es que las tareas domésticas y la vida laboral y familiar también pueden generar agobio y nerviosismo en la madre. Hasta el propio embarazo es una fuente de estrés por todos los cambios que implica. Entonces, se recomienda:

1) Aprovecha los ratos libres en actividades tranquilas como leer, pasear o escuchar música.

2) Resulta beneficioso recibir consejos de la familia y amigos con experiencia de partos y que hayan sido madres.

3) Si es posible, contratar a una persona que colabore en la limpieza de la casa, para reducir el estrés respecto a la responsabilidad de encargarse de las tareas domésticas.

4) Dormir lo suficiente, una dieta sana y practicar ejercicio regularmente. y NUNCA fumar para combatir el nerviosismo o beber alcohol.

Bebés. ¿Guardería o cuidadora/niñera?




Ventajas y desventajas de elegir una cuidadora

Si los padres optan por una cuidadora, les costará más caro contratar cuidado y atención individualizados a su bebé. Sin embargo como ventaja, una atención personalizada y constante, en ambiente familiar y conocido, creará vínculos más fuertes y estables del bebé con su casa y con la persona que lo cuida. Por norma general, esta opción es la más adecuada para los padres que son obligados a estar muchas horas fuera de casa.

Contratar a una niñera también está más indicado a los que desean conservar el ritmo y la filosofía de la familia. Son padres que exigen que la cuidadora siga el tipo de educación que ellos quieren dar al bebé.

Una de las desventajas de contratar a una niñera es el coste económico. El cuidado y la atención personalizados al bebé pueden costar una media de 400 euros mensuales, por media jornada, o 500 euros, dependiendo del nivel de preparación que tenga la cuidadora. Además, muchos creen que estando el bebé con una sola persona todo el día, recibirá poca estimulación. Así como también no fomentará su socialización con otros bebés.

Ventajas y desventajas de elegir una guardería

Ventajas: cuánto antes los bebés tengan contacto con otros bebés, mejor. La socialización del bebé es muy importante. Otra ventaja es la estimulación. En una guardería, el bebé adquirirá destreza social, emocional, y motriz, necesidades básicas para su desarrollo. Todo eso favorecerá a su proceso de aprendizaje. En una guardería, es más fácil que el bebé aprenda las normas sociales como saber compartir, aprender a comer de todo, a jugar y a comportarse bien.

Y aunque contraiga más enfermedades que los niños que están en casa, eso ayuda a que su sistema inmune se fortalezca.
Los padres pueden elegir guarderías públicas o particulares, en las que ambas hay mucha vigilancia.

No obstante, uno de las desventajas es que al ser las guarderías muy demandadas por los padres puede resultar muy difícil, encontrar plaza para su bebé. Las listas de espera se incrementan y los horarios no siempre consiguen adaptarse a los horarios de trabajo de los padres.

Además, otra desventaja, cuando el bebé se queda enfermo. En este caso la guardería no se responsabiliza por bebé. Los padres deberán ir a buscarlo para cuidarlo en casa, por una cuestión de seguridad y protección a los demás bebés.

Cómo saber si su bebé es sordo




La sordera es más fácilmente detectable sólo a partir de los 2 o 3 años. Cuando se trata de un niño, es más cómodo notar alguna dificultad en este sentido, ya que este problema suele alterar su comportamiento. Él dejará de contestar a las llamadas de sus padres, pedirá que aumenten el volumen de la tele, del aparato de música, y eso también influirá en su trabajo en el colegio, como también en su conducta. Se mostrará más reservado, recluído, por que se sentirá inseguro.

Existen algunas señales y situaciones en las que los padres pueden sospechar cuando algo no va tan bien en la audición de su hijo:

1- Cuando un bebé recién nacido no muestra sobresalto ni se despierta ante cualquier ruido del ambiente.


2- Cuando los bebés y niños hacen mucho ruido durante los juegos.


3- Cuando un bebé, de más de 3 meses, no voltea al llamarlo.


4- Cuando un bebé de aproximadamente 1 año no inicia lenguaje.


5- Cuando un niño, en su primer año de vida, no balbucea ni se vuelve o contesta ante los sonidos y las llamadas normales en una familia.


6- Cuando un niño, de 2 años de edad, aún no dice “papá” ni “mamá”.


7- Cuando un niño, a los 2 años de edad, atienda solamente a las órdenes sencillas y básicas, sin mirar a quien las produce.


8- Cuando un niño, de 3 años de edad, no dice palabras, sino que emite ruidos que no se entienden.


9- Cuando un niño, a los 3 años de edad, no es capaz de repetir frases de más de dos palabras.


10- Cuando un niño, a los 4 años de edad, no sabe contarnos espontáneamente lo que pasa.


11- Cuando un niño, a los 5 años de edad, aún habla como un bebé.


12- Cuando un niño es demasiado pasivo y no molesta.


13- Cuando un niño pronuncia mal las letras: R, S, D, L, J, y T.


14- Cuando el bebé sea demasiado tranquilo.


15- Cuando el bebé no se altera ante ruidos inesperados

lunes, 4 de mayo de 2009

Tipos de apego

hay varios tipos de apego, el apego se define como el vínculo emocional entre el bebé y su cuidador. Se entiende como cuidador cualquier persona con la que el niño puede establecer una relación afín muy personal y exclusiva para él. Puede ser con su madre, o su padre, o con los dos o con los abuelos. Ya que por ejemplo, aunque la madre cuide de las necesidades básicas del niño (alimentanción, higiene etc) ésta quizás no aporta una relación que beneficie al niño emocionalmente como puede ser en el caso de una madre con problemas adictivos, o depresión, maltrato etc...por lo que establecería relaciones de apego con otros familiares que atiendan sus necesidades de cariño,afecto, juegos etc. Por lo tanto, el establecimiento de un buen apego es fundamental para que el niño adquiera una guía(el sujeto de apego) para tener unos patrones conductuales a seguir e imitar.

Los tipos de apego que pueden adquirirse son: apego seguro, apego ambivalente, apego de evitación y apego desorganizado. Se ha demostrado y estudiado que los apegos muestran efectos a largo plazo sobre la autoestima, la conducta amorosa y el desarrollo social de las personas. A continuación la explicación de los mismos con el título correspondiente en las próximas entradas.

Por último destacar, que hay varios tipos de apego tanto de los niños hacia sus padres como de los padres a sus hijos, los cuales también serán explicados.

Tipos de apego según la relación parento-filial (tipos de apego desde los padres hacia sus hijos)


Apego seguro:


Padres que apoyan emocionalmente a sus hijos, claros y consistentes en su sociabilización, responden a las necesidades básicas del niño y sostienen buenas relaciones con sus padres y demás personas de su entorno.

Ansioso-ambivalente-resistente o preocupado:

Inconsistente en la sociabilización de los niños (ansiedad e inseguridad sin un marco de conducta definido ni claro), culpan de sus problemas a sus padres por la educación que les han proporcionado y asilamiento social.

Apego evitativo-huidizo:

Fríos y ausentes con sus hijos, centrados en la tarea ( buscan rendimiento y obediencia en sus hijos), escaso apoyo emocional, de pequeños estos padres fueron rechazados por sus padres. Independencia, ansiedad en las relaciones interpersonales y malestar en la intimidad, y niegan la importancia del apego.

Ansioso-desorganizado:

Insensibles a las llamadas atencionales de sus hijos y que practican la negligencia y el abuso.

Apego ansioso-ambivalente-resistente, en los niños

- Exploración baja o nula en presencia del sujeto del apego, el niño siente inseguridad porque no sabe cuando puede perder al sujeto de apego, así como su atención, muestras de cariño, etc. Es decir, ambivalente/ambivalencia, hace referencia a que el suejto de apego por ejemplo, un día está cariñoso con su hijo/a pero al día siguiente se mostrará frívolo o enfadado. También que un día el niño, diga una palabrota y su sujeto de apego le rie la gracia, pero al día siguiente si lo hace delante de otra persona el niño será regañado y castigado. Por lo tanto, el niño no se siente seguro para explorar el medio por sí mismo ya que nesecita de su sujeto de apego, pero tampoco sabe cuando puede acercarse a él ante esa ambivalencia.

- Ante la separación muestra altos niveles de angustia.

- Cuando vuelve el sujeto de apego manifiesta proximidad pero luego oposición hacia él.

- Tras la separación difícilmente se les consuela.

- No soporta a los extraños ni se deja consolar.

-Baja conducta exploratoria en presencia del apego o sin él.

* los términos sujeto de apego /apego ha sido explicado en una entrada anterior, Tipos de apego

Apego huidizo-evitativo


Niños pasivos e indiferentes que no hacen caso al sujeto del apego (es negativa y no significativa). No siente ansiedad ante la separación, más bien alegría. No sienten inquietud ante los extraños y buscan el contacto con ellos, por lo que manifiestan mayor conducta exploratoria sin el sujeto de apego.

Apego desorganizado

Presenta efectos patológicos a la larga en los niños.
Se aproximan al sujeto del apego pero no le miran.
Si se asustan de un extraño se apartan del sujeto del apego.
Muestra separación con el sujeto del apego, primero se aproximan a él y luego huye.
Muestra conductas estereotipadas, paralización, movimientos y expresiones incompletas (una sonrisa a medias).
Temor y recelo hacia el suejto del apego.

Apego seguro, en los niños


- Exploran el ambiente en presencia del sujeto del apego, debido a que el niño se siente seguro y esto contribuye a su desarrollo intelectual.

- Ante una separación muestra angustia y reduce su exploración, la paraliza.

- A la vuelta del sujeto de apego se alegran de su presencia y vuelven a mostrar curiosidad por el medio que le rodea. Muestra de una modificación emocional, pues ha pasado de un estado de angustia a un estado de alegría y motivación nuevamente.
- Rechazo del extraño (inseguridad).

* los términos sujeto de apego /apego ha sido explicado en una entrada anterior, Tipos de apego

domingo, 19 de abril de 2009

Trastornos del comportamiento


Se trata de las llamadas "conductas antisociales", en las que no se respetan los derechos de los demás ni las normas sociales.

Suelen ir apareciendo en el transcurso normal del desarrollo de un niño, pero en el momento en que persisten en el tiempo más allá de lo "esperable" y en un grado de intensidad "llamativo" quedará determinada la conducta como problemática.

El niño que miente:

El niño suele mentir como resultado de un sentimiento de frustración.

Hasta los 4 años, el niño suele comportarse con el fin de complacer a los padres; de ahí, que el realizar algo que se sabe no va a gustar, se omite, no se cuenta.

Es alrededor de los 6-7 años, cuando el niño ya tiene conciencia de haber mentido y se siente mal por ello, aunque no se le haya descubierto.

Razones por las que un niño suele mentir:

- por imitar a los adultos: El niño se da cuenta que los adultos mienten cuando les interesa:

- para complacer a alguien

- para no hacerle daño,... Para el niño esto se va a ir convirtiendo en algo natural, que cree poder utilizar a su conveniencia tal y como ha observado en los demás.

- por predisposición en su personalidad: encontraremos diferentes reacciones según el carácter del niño. Si es tímido o si es un niño con muchos miedos, lo que hará será negar las cosas. El niño exaltado, las exagerará. Precisarán diferente trabajo terapéutico:

- al niño tímido se le estimulará más, se hablará con él para que al "conocer" esas cosas que le producen tanto miedo se sienta con más dominio sobre ellas.

- al niño exaltado se le intentará relajar mediante ejercicios de descarga psicomotriz o mediante alguna actividad deportiva; y se atenderá con detalle a sus fantasías, haciéndole ver que no son más que eso o que sólo una parte de éstas se ajustan verdaderamente al mundo real.

- para llamar la atención, pues se siente poco atendido: la mentira más frecuente suele ser el inventar una dolencia (se trata de algo diferente a los trastornos psicosomáticos, pues aquí el niño en realidad no sufre enfermedad alguna). Los padres deberán intentar dar al niño el afecto que reclama y dedicarle más tiempo.

- para evitar un castigo: la mayoría de las mentiras vienen producidas por este miedo. Suele responder a unos padres demasiado rígidos y moralizadores, y a un hijo con miedo de perder el amor de éstos. Es conveniente averiguar qué imagen tienen estos hijos de los padres, pues a veces es muy distinta de la que creemos.

- por vanidad o "chulería": generalmente se produce porque el niño quiere agradar a los padres, sabiendo cuánto valoran éstos las apariencias.

- por no tener la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario: este caso precisa de psicoterapia, ya que este tipo de niños no tienen conciencia de que están mintiendo; significa que está anclado en fases anteriores de su desarrollo o que está perdiendo contacto con la realidad.

De acuerdo a las capacidades evolutivas del niño, es conveniente buscar la manera de enseñarle sobre la honestidad, a identificar lo real de lo imaginado,... y sobre todo, intentar ser un buen ejemplo.

Se felicitará siempre la veracidad de lo explicado, y una vez el niño miente , antes que reñirle, es necesario averiguar los motivos que le han llevado a mentir.


El niño que roba:

El robo también suele producirse como resultado de un sentimiento de frustración.

Cuando el niño se inicia en esta conducta, fácilmente la convierte en un hábito, pasando de pequeños hurtos en casa a robos cada vez mayores.

Algunas de las causas por las que un niño, al que no le falta nada, roba son:

- por impulso, actúa sin reflexionar: desea un objeto y su egocentrismo no le deja darse cuenta de que deja a otra persona sin ese objeto.

- por culpabilidad (para que le castiguen)

- para tomar protagonismo ante compañeros,...

- para compensar el sentimiento que tiene de carencia afectiva o de abandono

- por agresividad, únicamente para perjudicar al dueño de aquel objeto, aunque despúes dicho objeto sea destruido o regalado.

En cuanto se observen indicios de esta conducta, los padres deben actuar, no deben dejar lo sucedido en algo ignorado. No debe culpabilizarse al niño: "malo" no es el niño, sino la acción de robar que ha realizado. Se hablará sobre lo sucedido, sobre cómo poder reparar el daño realizado y, si es posible, pedir disculpas a la persona afectada.

Según la gravedad o la persistencia de esta conducta se hará precisa la intervención de un psicólogo infantil


El niño agresivo:

Las primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el 2º y 3er año de vida cuando se siente frustrado por no ver cumplidos sus deseos; entonces, el niño araña, muerde, pega,...

Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos.

Es a partir de los 4 años, cuando esta agresividad pasa a ser expresada verbalmente.

Esto ocurre en el desarrollo normal de todo niño. Lo que sucede es que algunos continúan mostrándose agresivos, y esto sí que se convierte en una conducta problemática. El grado de agresividad, la edad de aparición, así como su permanencia en el tiempo hará determinar la intervención de un psicólogo infantil que abarque el problema desde su globalidad.

Generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,...

Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo.

Al hablar de agresividad nos referimos tanto a la agresividad física como a la verbal, y tanto a la autoagresividad como a la agresividad contra los demás. Tanto el comportamiento autodestructivo como el de agresividad contra los demás pueden llegar a resultar muy peligrosos; de ahí, que no deben ignorarse, ni se puede esperar a que se resuelvan por sí solos.

AGRESIVIDAD CONTRA LOS DEMAS

Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego sólo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada.

Encontramos en este grupo también a los niños que:

- juegan continuamente con fuego

- dañan a los animales .

Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.

AUTOAGRESIVIDAD (Suicidio, Autolesionarse,...)

- El suicidio es algo poco frecuente en niños menores de 10 años; lo es más en las edades cercanas a la adolescencia.

Signos preocupantes son:

- el mostrarse "especialmente triste"

- perder interés por las cosas que le rodean

- perder el apetito

- alteraciones del sueño (en exceso o en defecto)

- decir cosas negativas sobre sí mismo

Estos datos deben alertarnos, y hacen necesario buscar las causas (hablando con el propio niño).

La mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.

Trastornos psicosomáticos en los niños

Estos trastornos afectan al cuerpo, pero la causa es psicológica.

Suelen observarse en aquellos "niños" que tienen un importante sentimiento de abandono o que lo viven así (niños adoptados, niños que viven muy mal la llegada de un hermanito,...). Al no poder reclamar directamente ese afecto que tanto necesitan, lo expresan a través del cuerpo, esperando así "inconscientemente" obtener dosis suplementarias de atención y afecto.

Siempre se observa un beneficio secundario que comporta el padecer esa dolencia.

No deberá infravalorarse esa molestia, pues él lo desconoce conscientemente, así como tampoco inflar esa dolencia. Se intentará dar al niño ese afecto , y no estaría de más consultar a algún especialista infantil. Este orientará sobre el significado de ese síntoma psicosomático y el por qué de no ser otro.

El adulto ante un conflicto aumenta su tensión; ésta puede llegar a manifestarse a nivel corporal mediante la aparición de una enfermedad. En el niño esto se produce con mucha más fuerza.

Muchos trastornos psicosomáticos tienden a surgir en edades específicas, ya que se relacionan con la maduración del funcionamiento de determinados órganos y con el desarrollo psicológico. Suele afectarse el órgano más débil. Por ej.:- eccema (8-24 meses) , dolores abdominales (alrededor de los 3-4 años), asma (alrededor de los 5 años), cefalea (alrededor de los 6-7 años)....

Pueden agruparse según el área del cuerpo afectada:

- referentes al aparato respiratorio ...asma

- referentes a la piel: ...eccema

- referentes a la cabeza: ...cefalea ...migraña ...anginas de repetición ...otitis de repetición

- otros: ...dolores abdominales.

A continuación veremos algunos de ellos.

ASMA INFANTIL:

Hay un componente somático y otro psicológico. Hay un agente que causa la alergia, y otras veces ese agente está ausente y también se desencadena la crisis.

Y algo ocurre de forma general: el niño padece la crisis en presencia o ausencia de una misma persona, en un mismo lugar o circunstancia, sin que ello tenga nada que ver con el agente alérgico.

La separación del medio familiar suele mejorar las crisis.

Suelen desaparecer muchas afecciones de este tipo con la pubertad.

Se hace necesaria la consulta a un profesional, ya que si se observa un importante componente psicológico y se da exclusivamente tratamiento físico, puede resultar un fracaso.

El psicólogo revisará que ocurre con las relaciones familiares, los factores que desencadenan la crisis,...e incidirá sobre ello.Los tratamientos, pues, deberán ser mixtos (médicos y psicológicos) y se valorará en cada caso el tipo de terapia.


ECCEMA:

Las manifestaciones cutáneas tienen tanto orígenes fisiológicos como psicológicos. La piel es la barrera entre el mundo interior del individuo y el exterior.

Suele afectar a niños más bien sumisos, sensibles y muy ansiosos. Esa ansiedad, por una "predisposición congénita" se expresaría mediante el eccema.


CEFALEAS:

Es difícil distinguirlas de las migrañas.

También aparecen frecuentemente en niños de edad escolar. Tanto su aparición como su desaparición es repentina.

Suele responder a un mecanismo psicológico que lleva a "no poder pensar", pues le envuelve alguna situación, para él desagradable, de la que no puede escapar (ej. separación de los padres,...).


DOLORES ABDOMINALES:

Entre los 7 y 9 años los niños se quejan de esta dolencia con mayor frecuencia que en otras edades.Se acompaña de vómitos, de "un mal comer".
Es la queja más frecuente
dentro del grupo de estos trastornos.


ALOPECIA:

En el historial de los niños que sufren alopecia suele encontrarse algún hecho traumático que les ha supuesto la pérdida, real o simbólica, de algo.
La psicoterapia no suele ser suficiente para que el pelo se vaya repoblando, hace falta tratamiento médico básico.




Trastorno de la alimentación en los niños

COLICOS IDEOPATICOS DEL PRIMER TRIMESTRE:

Suelen aparecer en el recién nacido poco despúes de volver de la clínica.
Es "un sufrimiento digestivo" que aparece despúes de la toma de alimento o durante la misma; el niño romperá a llorar de forma brusca, moviéndose y encogiendo las rodillas sobre su vientre.

Posibles causas:

- por parte del neonato, la tendencia a la hipertonicidad (sus tensiones internas quedan reflejadas en su cuerpo de este modo) en los músculos de su cuerpo (los del abdomen son uno de ellos).

- y, por parte, de la madre que se muestra excesiva y angustiosa al interpretar ese llanto del bebé como hambre, sobrecargando de ese modo su aparato digestivo y aumentando así las causas de la tensión.

Suele desaparecer al 3er mes, quizás porque el bebé encuentra otras vías de descarga a sus tensiones.

Puede encontrar alivio con el movimiento de mecerlo o acunarlo, con el contacto de la madre y con el chupete.


VOMITOS PSICOGENICOS:

Son aquellos vómitos que acompañan a reacciones emocionales intensas o a alguna conducta de oposición.


ANOREXIA NERVIOSA DEL SEGUNDO TRIMESTRE:

Suele aparecer durante el 2º Semestre, frecuentemente entre los 5 y 8 meses. Puede aparecer bruscamente o de forma progresiva.

El niño muestra rechazo (actitud de oposición) o desinterés por la comida (deja que su madre "se la embuche").
Puede surgir como algo reactivo al cambio de alimentación, al destete que se suele iniciar sobre la edad indicada; ello acompañado de una actitud de acoso por parte de la madre, que se angustia al ver que el niño no come y aún se obsesiona más con el tema.

Entonces, para el niño, la comida deja de ser la simple ingesta de alimento para pasar a ser un episodio de angustia de la madre que traspasa al niño, la cual pierde la disponibilidad para ello y recurre a cualquier técnica (chantaje, amenaza,...) para lograr introducir en la boca del niño algo de comida.

No forzar el apetito del niño. Hacer una valoración de las actitudes y circunstancias que rodean a cada acto de comer para poder reorientar la situación, y tranquilizar a la madre.


PICA:

Trastorno raro, consistente en ingerir sustancias que no son propiamente alimenticias: cabellos, tiza, hojas, insectos,...Suele observarse en casos de retraso mental, o unido a cuadros de enfermedades mentales graves (esquizofrenia, autismo,...)


RUMIACION O MERICISMO:

Trastorno raro o poco frecuente, que consiste en regurgitar el alimento ingerido, volviéndolo a masticar para volverlo a engullir. Suele aparecer durante el 1er año de vida. Es un trastorno potencialmente grave.

Se hará necesario acudir a un especialista de la salud para establecer un diagnóstico diferencial entre alguna patología orgánica (hernia de hiato, infecciones del tracto intestinal,...) y algo mucho más de tipo psicológico.



Trastornos de sueño en el lactante

Aunque estos trastornos son, generalmente, "benignos" no deben ser subestimados, pues pueden ser inicio de trastornos de mayor amplitud.Hay variaciones importantes en cuanto al nº de horas de sueño que un bebé necesita: suele ser alrededor de 17 horas, y al final del año de unas 15 horas.

Durante los 3 primeros meses, las interrupciones nocturnas suelen ser frecuentes hasta que poco a poco vayan estabilizándose sus ritmos de sueño.

- Se evitará sobreestimular al bebé durante la vigilia, sobre todo, en momentos cercanos a la hora de dormir.

- Se cuidarán las condiciones externas: luz, ruidos, calor,...

- Y la madre, con sus cuidados "arropará" afectivamente al niño para que éste pueda abandonarse al sueño sin miedos.

El trastorno, propiamente hablando, más común es aquel en el que el bebé duerme períodos de corta duración, seguido de despertares frecuentes, con lloros. Ello altera la vida familiar de forma importante.

Para poder incidir sobre este trastorno, habrá que revisar qué hace el bebé durante el día pues, generalmente, en la mayoría de estos casos se dan condiciones poco favorables para que se establezca un adecuado período de descanso.

PROBLEMAS AL ACOSTARSE:

El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.

Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.

Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:

- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.

- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.

- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.

- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.

DESPERTAR A MEDIANOCHE:

Si se produce de manera ocasional, no constituye ningún problema; sí lo será en el momento en que se convierta en un hábito.

El bebé que se despierta a medianoche porque está mojado, tiene hambre o le duele algo no se le puede, en absoluto, ignorar y habrá que proceder como convenga.

Si el niño es ya mayor deberá observarse el motivo que siempre envuelve a esas interrupciones del sueño (a quién llama, qué pide, respuestas que obtiene,...), y con esta información establecer un plan que podrán establecer los propios padres o con ayuda del especialista infantil.

TERRORES NOCTURNOS

Cuando hablamos de terrores nocturnos no nos referimos a sueños que producen miedo, sino a etapas del sueño en las que al niño le cuesta pasar del sueño profundo al superficial.

El niño no los recuerda, y poco se puede hacer para ayudarle durante ese terror; se esperará a que acabe, abrazándolo y calmándolo hasta que vuelva a la realidad.

En principio, no son algo significativo. Sí sería conveniente acudir al especialista, si se dieran con mucha frecuencia y/o se convirtieran en algo muy molesto.

PESADILLAS

Se trata de reacciones de miedo ante los sueños desagradables; estas reacciones pueden llegar a ser aterradoras. Normalmente, responden a sentimientos de inseguridad, preocupaciones, miedos,...

Lo mejor es despertarle y tranquilizarle. El niño recordará su sueño.

Durante el día, puede hablarse sobre ese sueño, con el fin de ir calmando esos miedos.

Aparecen con mayor frecuencia en niños inseguros y ansiosos, que se preocupan mucho por las cosas.

SONAMBULISMO

El niño, sin despertarse, se levanta de la cama y deambula por la casa.
Se trata de una alteración del sueño, donde los mecanismos encargados de la relajación y la inmovilidad que, normalmente, se produce durante el sueño, son inmaduros y no actúan.

Suele mejorar espontáneamente, aunque cabe la posibilidad de tratamiento médico.

INSOMNIO

Es la dificultad de conciliar el sueño o, de que una vez conciliado, el niño se despierta y no puede volver a dormirse

Habrá que descartar si se está tomando alguna mediación que pueda estar provocándolo.

A partir de esta eliminación, será conveniente valorar de forma más profunda las circunstancias individuales que rodean al niño en cuestión, y establecer un tratamiento.

Apego y conducta antisocial


Existen una serie de dimensiones positivas de la conducta parental que están íntimamente

relacionadas con el apego padres/hijos: la sensibilidad, la dulzura, la capacidad de respuesta y

la capacidad de aceptación. De hecho, la calidad del apego nos dice, de alguna manera, de

cómo un niño ha sido tratado. Así Reiss y col (1995) utilizando un protocolo controlando las

variables genéticas de la conducta han demostrado que el nivel de actitud negativa de los

padres frente al hijo predice los comportamientos antisociales, al margen de la predisposición

genética., siendo otro aspecto muy importante la confusión de límites con inversión de los

roles.


Han sido estas investigaciones las que han puesto de manifiesto que distintas anomalías en el

apego pueden estar asociadas con la etiología, con su desarrollo o con el mantenimiento de los

problemas de conducta. De hecho un gran número de conductas consideradas como

precursoras de los trastornos de conducta (las rabietas, las agresiones, las conductas de

oposición, el desafío) podrían ser estrategias de apego que intentarían llamar la atención o el

acercamiento a la figura de apego cunado éstas se encuentran insensibles a las señales del

niño.


Otro mecanismo que podría explicar los problemas de conducta estaría relacionado con la

forma en cómo se han desarrollado a lo largo del tiempo la percepción, la cognición y la

motivación. De esta forma el apego inseguro puede conducir a sesgos hostiles en la

percepción del otro, dando lugar a reacciones de agresividad de tipo reactivo. En tanto que el

apego seguro daría lugar a relaciones interpersonales basadas en la confianza.


El apego juega un rol muy importante en lo que se refiere a la regulación emocional. Esta

regulación, dependiendo del apego, puede se flexible o rígida. Fonagy y cols (1997) propone

que la seguridad en el apego permite y facilita la capacidad auto-reflexiva y la mentalización

que asegura la comprensión intuitiva de las motivaciones del otro y su predicción. Esto

protegería contra los trastornos de conducta en la medida que el adolescente es capaz de intuir

los sentimientos del otro, generando relaciones empáticas.


Estas teorías bastantes sugestivas no se han correspondido con los resultados de las distintas

investigaciones de la forma en que se esperaba, aunque si revelan resultados significativos,

aunque modestos.

martes, 7 de abril de 2009